La segunda temporada de Juego de Tronos (lo que vendría a ser la adaptación de Choque de Reyes) se estrenará en usamerica el 1 de Abril y ya hay un trailer bastante potente (lo tienes sobre estas líneas) que han hecho florecer de nuevo en mi interior Lannister las ganas de la saga de George R. R. Martin.
Después de ver el gran ejercicio de casting realizado para casi todos los personajes de Juego de Tronos, ardo en deseos de ver las caracterizaciones de personajes tran cruciales y queridos como Melisandre, Sir Davos, Asha Greyjoy, Brienne de Tarth, Quorin Mediamano o Jaq'en (también a Stanis Baratheon aunque a este lo quiero bastante menos) además de comprobar si el dinero y el buen hacer son suficientes para llevar a cabo algunos pasajes del libro realmente tremendos (alguno de los cuales ya se intuye en el trailer).
Ya queda menos para el Invierno.
Pd: el 1 de Abril (April's Fool, por cierto) también vuelve otra pedazo de serie como The Killing. Además, tan sólo unos días antes, el 19 de Marzo, se estrenará una serie que, después de ver su piloto, tiene una pinta realmente fantástica: Touch. Buena primavera de series nos espera, hamijos.
El vídeo de arriba es un claro ejemplo del poder de Internet: un tipo llamado Casey Pough entró en un foro de fans de Star Wars y pidió a la gente que se apuntara para re-rodar entre todos el capítulo IV de su saga favorita. Rápidamente miles de fans se unieron, dividieron la cinta original en escenas de 15 segundos y cada uno se encargó de rodar su parte usando los medios a su disposición. Luego las juntaron y desde la semana pasada tenemos entre nosotros Star Wars Uncut: Director's Cut, una jodida obra de arte de la era de Internet (con Emmy incluido para sus cabezas pensantes).
Luego están los políticos y los representantes de la industria (mafia) de la cultura, todos carcas y corruptos, que nos demonizan y nos criminalizan con el único objetivo de frenar la evolución y seguir montados en el dolar de la manera indecente en la que lo están ahora.
Pero la evolución es imparable. Así ha sido siempre y así será.
Christina Hendricks. Norteamericana de Tennessee. 36 años. Actriz. Casada con el actor Geoffrey Arend (vivir para ver). La has visto en Firefly, Mad Men o Drive. La verás en la quinta temporada de Mad Men y en cualquier lista de neumáticas que se precie. Es la Chica de la Semana en Kalimero's Zone. Enhorabuena.
Steven Moffat es una de las cabezas pensantes de moda (tanto que Spielberg y Jackson lo contrataron para que escribiera su aproximación al mito de Tintín). La mayoría de los parabienes los ha cosechado gracias a Doctor Who... serie que yo no veo. Sí vi, por contra, Jekyll, donde actualizaba la leyenda de la novela de Robert Louis Stevensson, y la verdad es que me encantó.
Si con apenas unos cientos de páginas podía hacer esas virguerías, con la ingente cantidad de material sobre Sherlock Holmes que hay publicado, Moffat (y Mark Gattis, el hombre detrás de The League of Gentlemen [1]) podía hacer algo realmente rompedor. La primera temporada de Sherlock apuntaba maneras y tenía cosas muy buenas (de hecho me gustó bastante) pero se quedaba como a medio camino. Esta segunda temporada, tan corta (3 capis) como la anterior, sin embargo, pisa el acelerador y hace que la espera de más de año y medio haya merecido realmente la pena.
Y eso que la resolución del cliffhanger con la que terminaba la T1 con la que arranca esta nueva temporada no puede ser más ridículo. Luego remonta ya que las historias que adapta (de manera sui generis, eso si) son bastante mejores (Escándalo en Bohemia, El Perro de los Baskerville y El Problema Final), el personaje de Watson mejora y deja de ir a remolque de Sherlock para convertirse en su compañero, Benedict Cumberbatch sigue impecable como Holmes, Paul MacGuigan dirige con su tesón habitual [2], un inspiradísimo acercamiento a un personaje mítico como Irene Adler (genial Lara Pulver) y a la ingente cantidad de detalles y homenajes que pueblan cada minuto de los 90 que dura cada episodio.
Lo peor: algunos agujeros de guión (¿por qué carajo grita la niña?) y el actor que interpreta a Moriarty (Andrew Scott): sobreactuado al límite, irritante y con voz de pito, muy por debajo del nivel de Cumberbatch o Freeman. Por lo demás, nada que objetar... ah, bueno, si: que seguramente tengamos que esperar otro año y medio para ver la tercera temporada.
¡Cuidado! Warning! Achtung! Spoilers con sintetizadores
El Conductor llega puntual al sitio acordado. Coloca su reloj de pulsera alrededor del volante y empieza la cuenta atrás. Va a esperar 5 minutos a los ladrones. Es ajustar demasiado y cuando empiezan la huida del lugar del hurto, la policía ya ha identificado el vehículo: un Chevy Impala. Por suerte es un coche muy común (el más común en California) por lo que El Conductor decide no empezar una huida a toda mecha sino jugar a un tenso gato y ratón con la policía. Parece que el juego está perdido por lo que El Conductor decide meterse en el aparcamiento del Staples Center (donde acaba de terminar un Lakers - Clippers) y, ante la atónita mirada de los ladrones, aparcar y salir andando tranquilamente entre la multitud mientras la policía se echa encima del vehículo.
Lo narrado en el parrafo anterior corresponde a la secuencia precréditos de Drive y sirve de ejemplo perfecto para lo que es el resto de la película: una historia sencilla y ya vista con anterioridad [1] pero que termina siendo algo diferente e, incluso, sorprendente. Se trata de la primera aventura americana (y primera que se estrena en cine en España) del director danés Nicolas Winding Refn y sin ser ninguna obra maestra sí es de esas películas icónicas que perduran durante mucho tiempo en la conciencia colectiva.
La película cuenta con cuatro protagonistas claros: Ryan Gosling en el papel de El Conductor, Los Ángeles, las explosiones repentinas de violencia y la música. Gosling, un muy buen actor que normalmente suele elegir bastante mal sus papeles, borda un personaje que en apariencia es sencillo (robótico, insensible, de expresión única, parco en palabras) pero que en el fondo es de extrema complejidad ya que desde su primera aparición (apoyado en la ventana hablando por teléfono con la ya mítica chaqueta del escorpión calada) se nota que el director (y el guionista [2]) quiere convertirlo en mito. Así Gosling pone media sonrisa torva y mondadientes donde Clint Eastwood ponía mueca de desagrado y cigarro... y sale triunfador.
El resto del reparto cumple, en especial un Albert Brooks alejado de la que uno espera de él (y cuya nominación al Oscar se da casi por segura). También lo hacen Bryan Cranston, Oscar Isaac [3], Christina Hendricks y Ron Perlman. Tampoco se puede desdeñar a Carey Mulligan (y sus caritas de quiero y no puedo tirármelo) como la vecina y desencadenante Irene, aunque la verdad es que la talentosa chica parece haberse encasillado algo en ese papel de chica pavisosa.
El segundo protagonista de la peli es la ciudad de Los Ángeles. Refn, desde los mismos ochenteros títulos de crédito, muestra una L.A. nocturna que no parece de este mundo sino compartir el mundo de las películas de Michael Mann, las novelas de Brett Easton Ellis [4] o incluso del Mulholland Drive de David Lynch (parece que en cualquier momenta pueda aparecer Rebekha del Rio y marcarse una tonadilla). Muchas veces nos obnubilamos con Nueva York pero esta peli nos recuerda lo magnética que puede ser esta ciudad... y más si va acompañada de una música adecuada.
Y es que la banda sonora de Drive es de esas que se te quedan grabadas por lo bien que casan con lo que estas viendo. Con otra música hubiera sido otra peli distinta, mejor o peor, pero distinta. La música incidental es de Cliff Martínez [5] y su caracter ambiental y el uso de sintetizadores le da un toque ochentero que resulta muy apropiado. Sin embargo es en las canciones adicionales donde Winding Refn se revela como uno de esos directores como Tarantino, Cameron Crow o Zach Snyder con una sensibilidad especial para elegir canciones ajenas y que encajen como un jodido guante en las escenas elegidas. ¿O es que esos títulos de crédito con tipografía horrible y color hortera serían lo mismo sin la música de Kavinski?
Grupos y djs franceses e italianos de sensibilidad ochentera (muy en plan M83, por ejemplo) jalonan las escenas más relevantes [6] entre las que se encuentran, como no podía ser de otra forma, esas tremendas explosiones de violencia que surgen como erupciones volcánicas en medio de una narración parsimoniosa, casi contemplativa (destacando, sobre todo, la tremenda escena del ascensor, que es La Escena de la película y, si me apuras, La Escena del año [7]). Pero incluso aquí, el amigo Nicolas Winding Refn resulta imaginativo y si toda la recta final de la peli resulta feroz y sangrienta, para el enfretamiento final entre El Conductor y Bernie Rose recurre a... bueno, mejor no spoilear tanto, ¿no?
En fin, que me alargo demasiado, una de esas pelis que hay que ver, como León u OldBoy, porque ofrece algo diferente a lo que estamos acostumbrados en el cine de acción o thriller. Una peli a la que este montón de líneas no le hacen justicia, por lo que quizás quieras leer otras reseñas:
Pd: sí, me he dado cuenta de que no he puesto nota...
[1] La historia viene a ser la misma que la del célebre western Raíces Profundas y la del remake inconfeso que de esta hizo Clint Eastwood, El Jinete Pálido.
[3] Su personaje se llama Standard... ¿qué clase de nombre es Standard?
[4] Ya se que las novelas de Easton Ellis están llenas de pijos de clase alta que no aparecen por ninún lado en Drive pero no se, desprenden un aroma como de ser la otra cara de la moneda del mismo universo. No se si me explico...
[5] Que en su juventud, antes de dedicarse a las bandas sonoras, fue batería en los dos primeros discos de Red Hot Chilli Peppers.
[6] Aunque para una de las más importantes recurre a un baladón procedente de una ignota peli italiana de los 70s en un recurso ante el que no se puede hacer otra cosa que aplaudir.
[7] Muchos se quedarán con que el ascensor tarda más de dos minutos en bajar desde una cuarta planta hasta el aparcamiento, pero son el tipo de gente con lo que no deberías juntarte.
Se acaba el 2011. El inminente 2012 tiene pinta de ser muy duro (por la crisis galopante y por llegar a la preocupante cifra de 30 años) por lo que mejor hacer recuento del casi finado 2011, un año en el que he conseguido, por fin, estabilizarme en un trabajo, en el que he conocido las playas de Cádiz y los grandes festivales de verano, en el que he empezado a escribir profesionalmente en otro blog, Genbeta Dev, en el que he visto casarse a hermanos y amigos, en el que terminé mi Master en Comercio Electrónico, me he adentrado en el mundo Android y en el que he visto bastante cine y series y he escuchado mucha música (Spotify, que gran invento). En definitiva, un buen año aunque con sus cosas malas como no haber cumplido ninguno de mis propositos (que sólo era dos: ponerme en forma y leer más) y los golpes que han recibido gentes cercanas.
¿Y el blog qué? Pues aquí sigue, subsistiendo, y saluda a un séptimo año, ahora con un nuevo look. 2011 ha sido el año con el menor número de posts, 89 con este (primera vez por debajo de los 100 posts), el año en el que los comentarios han muerto definitivamente, sólo 225 y en el que, por contra, ha habido un repunte del número de visitas en los últimos meses bastante positivos y este Diciembre se cerrará rozando las 20000 visitas, cifras de 2008 o 2009, la época gloriosa del blog.
Como ya he dicho, han sido pocos posts este año pero algunos son reseñables y me gustaría recordarlos:
¿Y el 2012 cómo se presenta? Pues en lo personal casi que lo que deseo es un 'virgencita, virgencita, que me quede como estoy' aunque si se puede prosperar no debo dejar pasar la ocasión. Además, lo de encontrar nueva vivienda y ponerme en forma este año tiene que se que si, coño ya.
Y en cuanto al blog pues simplemente espero poder hacer dentro de 366 días (2012 es bisiesto, no olvidarse) un post similar a este. E ideas tengo: un top cinéfilo-musical de grandes proporciones (a la antigua usanza de este blog), reseñas de la segunda temporada de Juego de Tronos, especiales para las nuevas pelis de Batman, 007 y Tarantino, más posts madrileños, más chicas de la semana, más posts políticos... otra cosa es que el tiempo y las ganas acompañen.
Y bueno, esto es todo. Gracias por estar ahí y muy feliz año nuevo a todos.
En Enero llegarán nuevas series como Alcatraz, Smash, House of Lies o la segunda temporada de Sherlock. Y para poder hacerles el debido hueco en la agenda seriéfila siempre viene bien que haya series que se disfruten en Otoño y terminen en Diciembre. Es el caso de Bored to Death, Misfits y Terra Nova, que ahora paso a reseñar brevemente (o no tan brevemente, depende de lo inspirado que me encuentre en los próximo minutos):
Bored to Death (T3)
Liberados del "basado en hechos reales", la segunda temporada cogió carrerilla y en esta tercera temporada han mantenido la velocidad de crucero en cuento a absurdo, bizarrismo y genialidad. La trama se ha centrado en los esfuerzos de Jonathan Ames en encontrar a su padre biológico, las cuitas de George porque su hija vaya a casarse con un hombre tan viejo como él y Ray siendo Ray y ligando con viejas. Momentos descacharrantes (la orgía homoerótica de peluches, Ray dando de mamar a su hijo, el tiroteo en el estadio de los Yankees...), cameos de lujo (de Sarah Silverman a Isla Fisher), Brooklyn en todo su decadente esplendor y un final de temporada tan cerrado que olía a series finale... como lamentablemente se ha terminado demostrando.
Echaré de menos las correrías de Jonathan, George y Ray. Tendré que buscarme otra comedia absurda y cultureta para la próxima temporada.
Misfits (T3)
La vida después de Nathan es dura pero Misfits, la serie más gamberra de la televisión actual, ha sobrevivido. No tanto gracias al nuevo personaje de Rudy, un Nathan al cuadrado pero en feo, sino gracias a la vuelta a la locura, al todo vale, de la primera temporada y dejando un poco de lado el serial superheroico que dominó buena parte de la temporada pasada.
Nazis, animadoras zombis, probation workers asesinados, intercambios corporales, autoembarazos, poderes de mierda y muchas locuras más en una temporada que se cerró con un capi lleno de cameos y con un final que también, al igual que el de Bored to Death, huele a series finale. Esperemos que no sea así y que tengamos por lo menos otra temporada más.
Aunque hay una ola negativa en la blogosfera seriéfila con respecto a esta serie desde antes incluso que se estrenara, se trata de una ola basada en prejuicios (a Spielberg y todo lo que huela a él hay que arrearle, parece) más que en hechos porque la verdad es que, a pesar de algunos capítulos ciertamente aburridos y algunos actores muy limitados (el prota Jason O'Mara, por ejemplo), se trata de una buena serie de ciencia-ficción con una trama interesante, unos buenos efectos especiales (para tratarse de una serie), unos exteriores grabados en Australia realmente impresionantes, muchas referencias a los grandes clásicos de la ciencia-ficción (con un capítulo entero inspirado en La Cosa, por ejemplo) y uno de los mejores malos de la televisión actual... y que no es Stephen Lang.
Y es que los principales inductores de la serie (Brannon Braga y René Echevarria) fueron muy astutos para que, gracias al aire avatariano que desprendía el piloto, inducir a que el Comandante Taylor era un potencial villano al estilo del Coronel Quaritch para luego resultar que no, que el malo malérrimo era su hijo Lucas, tan tarado, brillante y psicótico que uno no puede más que respirar aliviado cuando muere-pero-no-muere en la season finale.
No se sabe todavía si habrá segunda temporada pero los datos de audiencia no han sido malos (aunque tampoco buenos) y se comenta que O'Mara y Lang han recibido ofertas para retomar sus papeles por lo que esperemos que haya una segunda temporada... que el cliffhanger final con el que nos deja la season finale es de los que te hacen rascarte la cabeza.
Léa Seydoux. Francesa de París. 26 años. Modelo y actriz. Soltera (hasta donde sabemos). La has visto en Midnight in Paris, de mala malísima en Misión: Imposible - Protocolo Fantasma y en un célebre anuncio de pantalones. La verás en gafapastadas francesas enseñando chicha, en blockbusters ganándose el pan y en cualquier revista de moda que se precie. Es la Chica de la Semana en Kalimero's Zone. Enhorabuena.
Reparto: Henry Cavill, Mickey Rourke, Freida Pinto, Stephen Dorff, John Hurt, Luke Evans, Isabel Lucas, Kellan Lutz
Guión: Charley Parlapanides, Vlas Parlapanides
Duración: 110'
Las historias basadas en la mitología greco-romana son muy golosas y se ponen de moda cada cierto tiempo en Hollywood por lo que era lógico que, en este renacimiento del 3D producido por el indecente (en cifras) éxito de Avatar, volviesemos a ver a los dioses del Olimpo campar por las pantallas. El año pasado tuvimos el remake de Furia de Titanes [1], que a pesar de ser un peñazo tuvo mucho éxito y ya esta en marcha una secuela, y este tenemos Immortals, dirigida por el loco de Tarsem y basada en la leyenda de Teseo.
Bueno, lo de basada es un decir porque lo que realmente los guionistas es coger algunos nombres y luego se inventan una historia completamente nueva [2] con, por ejemplo, Hyperion (soberbio Mickey Rourke) convertido en rey de Creta y obsesionado con liberar a los titanes... cuando en la mitología era el más poderoso de, precisamente, esos titanes. Pero bueno, a parte de estas licencias, la historia está bastante bien llevada. Donde radica el mayor problema de la peli es en lo soso de los dos protagonistas, Henry Cavill (que hará, por contra, suspirar a todas las chicas) y Freida Pinto. Por suerte hay están unos estupendos Mickey Rourke (que da mucho miedito), Stephen Dorff y John Hurt para compensar.
La banda sonora está bastante bien y visualmente, como todo lo que toca Tarsem, es epatante en muchos momentos, en especial en los paisajes (esa mina de sal) y en las brutales peleas (ese Apolo reventando cabezas con su martillo en slow-motion). Además el 3D es de bastante calidad y mejora algunas escenas considerablemente (el ataque a la puerta, por ejemplo).
En definitiva, una entretenida peli de acción mitológica que tiene pinta de arrasar en taquilla... y si es así, la peli ya deja el terreno llano para una continuación. Veremos a ver.
Nota: 7.5 / 10
Un saludete guap@s.
[1] También en 2010 nos llegó la simpática Percy Jackson y el Ladrón del Rayo, versión actualizada del mito de Perseo.
[2] Aunque meten el laberinto y el Minotauro así en plan homenaje.
MISIÓN: IMPOSIBLE - PROTOCOLO FANTASMA (Mission: Impossible - Ghost Protocol, USA 2011) Director: Brad Bird Reparto: Tom Cruise, Jeremy Renner, Paula Patton, Simon Pegg, Michael Nyquist, Léa Seydoux, Anil Kapour, Josh Holloway, Vladimir Mashkov, Tom Wilkinson Guión: Andre Nemec, Josh Appelbaum Duración: 133'
¡Cuidado! Warning! Achtung! Spoilers que se autodestruirán en 5 segundos
ANTECEDENTES
El final de la Guerra Fría parecía que se iba a llevar por delante el cine de espías, un subgénero que tan buenos momentos deparó durante tantos años. Sin embargo, el éxito de films como Nikita, Mentiras Arriesgadas o GoldenEye, el primer reset de 007 por parte de Martin Campbell, en los primeros 90s demostró que nada más alejado de la realidad. Por lo tanto, el siempre avispado Tom Cruise, junto a su socia Paula Wagner, decidió que era el momento idóneo para dar salida a los derechos de la mítica serie Misión: Imposible que había adquirido hacía tiempo ya.
Le encargó el guión a los prestigiosos David Koepp y Steve Zaillian, se rodeó de un reparto de lujo (Emmanuelle Beart, Ving Rhames, Jean Reno, John Voight, Vanessa Redgrave, Kristin Scott Thomas y Emilio Estévez) y consiguió a uno de los artesanos más reputados de Hollywood como Brian de Palma para manejar la cámara. En el verano de 1996 la mecha se encendía y la mítica tonadilla de la serie [1] inundaba los cines de todo el planeta. Fue todo un éxito de público y crítica, como no podía ser de otra forma.
Y como no podía ser de otra forma ante este gran éxito, hubo secuela... aunque la verdad es que más bien se trató de un reset demasiado tempranero. La relación entre Cruise y De Palma había sido muy tensa durante el rodaje de la primera parte y Cruise decidió sustituirlo por el director más antagónico al responsable de El Precio del Poder que encontró: John Woo. Además, salvo Ving Rhames, que repitió su papel de Luther Stickell, todo el reparto era nuevo: la chica elegida fue Thandie Newton, Anthony Hopkins era el nuevo mentor de Ethan Hunt y Dougray Scott el villano bondiano en busca de un arma química con el que apoderarse del mundo.
Acción salida de madre, cámara lenta a porrillo y una historia (parida por Robert Towne) con unas ínfulas de tragedia griega que la música de Hans Zimmer ayudaba a inflar todavía más [2]. Gran éxito de taquilla de nuevo pero críticas entre regulares y malas... como las de los últimos bonds de Pierce Brosnan. El nuevo siglo si parecía haber conseguido cargarse el cine de espías.
Entonces, procedente de las páginas de los best sellers de Robert Ludlum, emergió Jason Bourne, el espía sin memoria y los espías, fijate tú por donde, volvían a estar de moda. Broccoli y Wilson se pusieron manos a la obra con un nuevo reset de 007 y Cruise no iba a ser menos con Misión: Imposible. El hombre elegido para esta labor fue J. J. Abrams. El director y guionista pergeñó un nuevo reset de la franquicia con reparto de lujo y que podía pasar por un capítulo largo de Alias a la perfección. Un nuevo éxito. Y claro, la cuarta parte se puso en marcha.
LA PELÍCULA
Misión: Imposible - Protocolo Fantasma es, junto la primera y legendaria entrega, la mejor de la saga además de ser la primera que no supone un reset sino que conecta con la anterior. Abrams ya no está en labores de dirección y guión pero si sigue como productor junto con el tito Tom, se mantiene Michael Giacchino a cargo de la banda sonora y del guión se encargan dos de los más talentosos jóvenes de Bad Robot como son Andre Nemec y Josh Appelbaum. Además la historia entronca bastante bien con la anterior entrega y el personaje de Benji Dunn (un Simon Pegg totalmente en su salsa) sigue acompañando a Ethan Hunt en su nueva lucha contra villano nihilista con ansias de destruir el mundo [3].
Esta vez el encargado de mover la cámara es Brad Bird, el prestigioso director de Los Increíbles, en su primera incursión en el cine de imagen real... y hay que decir que sale bien parado porque su excelente ritmo para narrar historias, la sencillez con la que mueve la cámara y eso tan abstracto como dificil de alcanzar que es el sentido de la maravilla se mantienen totalmente intactos.
En cuanto al reparto, Cruise se vuelve a rodear de un elenco de auténtico lujo. Al ya mencionado Simon Pegg se le añaden la bella Paula Patton y el incipiente Jeremy Renner además de unos secundarios que son de lo mejor de cada casa: la francesa Léa Seydoux, el indio Anil Kapour, el sueco Michael Nyquist (más conocido como Kalle Blomquist) y el ruso Vladimir Mashkov.
Lo más curioso es que si en todas las entregas anteriores Ethan Hunt se guisa y se come todas las escenas de acción, en esta se reparte los minutos de gloria con Renner [4], con Patton (tremenda pelea con Léa Seydoux) e incluso con Josh Holloway, a pesar de que se presencia sea poco más que un cameo al principio de la peli [5]. De todas formas Cruise / Hunt se guarda grandes escenas de acción para él solito, como son la huída de la cárcel, la persecución en medio de la tormenta de arena o la pelea final en el parking (pelea que realmente duele, gran mérito de Brad Bird).
Mucha acción, toques de humor descacharrantes (y no sólo a cargo de Pegg... aunque este tiene los mejores), dosis de intriga y suspense (ese intercambio en el Burj Khalifa), localizaciones de lujo (en especial de Dubai se saca mucho jugo), interpretaciones sólidas, guiños a las entregas de la saga, un villano realmente pirado y con afán de destruir el sistema capitalista (ya estoy un poco harto de villanos que no son más que simples ladrones) y una buena banda sonora. Desde luego una peli que, con los problemas típicos de este tipo de producciones (inverosimilitud de la acción, excesivas casualidades...), es digna de verse y disfrutarse. De lo mejor del año en su género.
Nota: 8.5 / 10
Un saludete guap@s.
[1] Remakeada por Adam Clayton y Larry Mullen, de U2... curiosamente Bono y The Edge se habían encargado del tema central de GoldenEye el año antes.
[2] Aunque los clamorosos errores de ambientación (esa Semana Santa sevillana con falleras en vez de nazarenos...) no hicieran lo mismo.
[3] Además hay cameos de Ving Rhames como Luther Stickell (el único personaje que aparece en todas las entregas de la saga junto con Ethan Hunt) y Michelle Monaghan como Julia Hunt.
[4] Su personaje, Brandt, en un principio iba a sustituir a Ethan Hunt como protagonista de la cinta ya que Cruise no estaba seguro de seguir protagonizando la saga. Luego recapacitó y Brandt pasó a ser un miembro del equipo de Hunt con un pasado bastante oscuro.
[5] Aunque servidor siempre tuvo esperanzas hasta casi el final de la peli que fuera una especie de Alec Trevelyan en GoldenEye, la verdad.
Reparto: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Vincent Kartheiser, Matt Bomer, Olivia Wilde, Alex Pettyfer, Johnny Galecki
Guión: Andrew Niccol
Duración: 109'
¡Cuidado! Warning! Achtung! Spoliers que consumirán tu tiempo
14 años después de conseguir una de las cintas de ciencia-ficción más subyugantes que recuerdo con Gattaca, Andrew Niccol [1] vuelve con In Time a reincidir en la misma premisa: un avance científico a priori revolucionario que termina llevando al extremo la diferencia entre las distintas clases todavía más que la política neo-liberal que maneja nuestro planeta y nuestra vida en la actualidad.
En esta ocasión el avance científico es ni más ni menos que el abolir el envejecimiento. Crecemos hasta que cumplimos los 25 años y desde entonces no envejecemos. Pero claro, hay truco: la Tierra no puede soportar una humanidad entera inmortal por lo que genéticamente se nos implanta un reloj [2] que, si llega a cero, significa la muerte. Por lo tanto el dinero deja de tener sentido y las transacciones y el sistema económico se empiezan a regir por el tiempo (el dicho "el tiempo es oro" llevado al extremo). Obviamente los ricos acumulan cientos y miles de años en sus relojes genéticos mientras que las clases medias y bajas tienen que vivir al día con la angustia de saber que la bancarrota significa la muerte [3].
En medio de esta distopía apasionante, uno de los ricos (Matt Bomer) deja el centro de Los Ángeles para acudir a un barrio periférico con la esperanza de que, harto de esta vida para siempre, allí alguien lo mate. Sin embargo es salvado por un peón de fábrica llamado Will Salas (Justin Timberlake) al que termina regalando más de un siglo de vida antes de suicidarse. Will tiene todo el tiempo del mundo por delante pero cuando su madre (Olivia Wilde... que realmente es más joven que JT) muere en sus brazos decide vengarse del injusto sistema. Para ello contará con la ayuda de Sylvia (Amanda Seyfried), la rebelde hija del tipo más rico del mundo mientras que son perseguidos por un implacable Guardian del Tiempo (Cillian Murphy) y un mafioso (Alex Pettyfer [4]) que, curiosamente, busca restablecer el orden para así poder seguir con su negocio.
Pero los rasgos característicos del cine de Andrew Niccol no están sólo en la premisa sino también en el aspecto atemporal y en que la historia no transcurre como en un principio puede parecer. Gattaca era bastante retro y la acción de In Time puede estar ambientada en el futuro, en la actualidad o incluso en el pasado [5], lo importante es que en momento dado se consiguió parar el envejecimiento y a partir de ahí todo cambió.
En cuanto al devenir de la historia, en casi ningún momento ocurre lo que se pensaba que iba a ocurrir. De hecho la peli consta de dos partes bien diferencias pero complementarias: la
primera más contemplativa y filosófica y una segunda, a partir del
momento en el que Will y Sylvia se convierten Bonnie & Clyde (o en V y
Evey si tenemos en cuenta cuales son sus intenciones), más trepidante y
en la que incluso Niccol se marca un buen par de escenas de acción, en
particular la persecución en coche marcha atras.
Buenas actuaciones en casi todos los casos (en especial de Cillian Murphy), una banda sonora muy efectiva y el particular toque visual de Niccol terminan configurando una peli más que aceptable y que da que pensar por mucho que las críticas que esté recibiendo sean bastante tibias e incluso negativas [6].
Pd: como curiosidad comentar que Niccol enchufa a su mujer, la modelo Rachel Roberts, que ya fue protagonista y personaje titular de S1m0ne, su segunda peli como director.
Nadie debería ser inmortal mientras haya alguien que merezca la muerte
Nota: 8 / 10
Un saludete guap@s.
[1] Que desde entonces, y gracias a pelis como El Señor de la Guerra o el guión de El Show de Truman, se ha convertido en uno de los cineastas más originales e interesantes dentro del engranaje de Hollywood.
[2] Sin duda uno de los aciertos de la peli. Ese reloj en forma de 13 leds luminosos en el antebrazo izquierdo corriendo inexorablemente hacia cero es realmente impactante.
[3] Pero no sólo los pobres viven con miedo: los ricos pueden vivir para siempre pero no son inmortales, pueden morir, por lo que actividades cotidianas como conducir o bañarse en la playa son completamente impensables para ellos.
[4] ¿Soy yo o este actor se parece mucho a Rudy Fernández?
[5] Los trailers indican que estamos en un futuro cercano pero el Los Ángeles que nos muestra es bastante similar al de Terminator 2 (1991) y los coches de los guardianes del tiempo parecen hermanos de KITT, por poner dos ejemplos.
[6] Basadas la mayoría en una cosa que si es cierta: algunas cosas en la historia pasan per se. Pero como buen tarantiniano que soy, la verosimilitud y la originalidad son cosas que me parecen muy sobrevaloradas.
Si Mourinho quiere ganar el clásico la semana que viene, lo que tiene
que hacer es no permitir que reaparezca aquel diablito que llevaba
dentro. Quizá para acabar con él para siempre le faltaría dar un par de
pasitos más. Debería de dar las gracias aquellos en los medios de
comunicación que criticábamos a José El Malo y reconocer en rueda de
prensa que lo hacíamos no por nosotros mismos, ni como parte de ninguna
conspiración, sino por su propio bien, y por el del Real Madrid. Y
finalmente debería confesar que admira a Leo Messi y que el equipo de
Guardiola es uno de los más grandes de todos los tiempos. Con eso remata
su exorcismo personal y derrota al Barça, seguro
Hace tiempo que no escribo de fútbol en el blog y creo que de periodismo deportivo no he escrito nunca pero no he querido dejar pasar la oportunidad de compartir el último parrafo de la columna del domingo pasado del supuestamente prestigioso John Carlin (si el tipo que escribió el libro en el que se basó Invictus) en El País (el periódico más importante y prestigioso de este país al que la crisis de Prisa ha terminado convirtiendo en un tabloide de medio pelo.
Sobran las palabras sobre este ejercicio de ombligismo y egocentrismo y faltan bolsas de plástico donde vomitar por el asco que produce este nuevo periodismo deportivo.
Veinteañero (por poco). Andaluz. Marteño. Madrileño de adopción. Ingeniero
Informático. Cinéfilo. Seriéfilo. Madridista. Sibarita. Plutoniano.
Ex-becario. Idealista. Bloguero compulsivo. Campeón del mundo de siesta
en pista cubierta. Novio (aunque ella no lo sepa) de Kristen Bell. Ese
soy yo.